martes, 15 de abril de 2014

Sobre la extensión de los textos.


Siempre trato de que tengan entre 400 y 450 palabras, pero me he dado cuenta de que cuando escribo, el primer impulso escritural generalmente me lleva también a esa cifra. Y después me cuesta llegar las 400. Como que la inspiración lleva a ese número 200 y tantos, y lo que viene después es inspiración racionalizada o forzada, es decir literatura pura. Y no necesariamente se desvirtúa lo escrito al forzar la extensión, quizás en eso está la gracia, porque una manera de aumentar la extensión es ir sobreadjetivando y poniendo frases mas elaboradas creadas a partir de la inspiración inicial. Ha de recordarse que no se trata solo de 'prosa poética', si no de textos neobarrocos. Lo de las 400 palabras esta basado en una estadística que hice hace algunos años cuando comencé a escribir neobarroco, ese estudio fue sobre las obras del genial precursor del este estilo barroco y surrealista, Don Francisco Antonio Ruiz Caballero.

INSTRUCCIONES PARA ESCRIBIR UN TEXTO NEOBARROCO


Tome su poema más extenso, y el que más le guste. Idealmente sobre un tema relacionado (opcional). Únalos en uno solo, de manera que las imágenes, ideas, acciones, metáforas etc., vayan de alguna manera generado un poema con algo de coherencia (opcional). Transforme el poema en una prosa, simplemente uniendo los versos. Reescriba el texto introduciendo adjetivaciones y sobre adjetivaciones, nuevas ideas e imágenes. Escriba frases muy largas pero hiladas, sin separaciones por comas. E intercale frases muy cortas, de dos o tres palabras o incluso de una sola. Abuse de metáforas, incoherencias, cambios de tiempo, de lugar, de tema. Agregue nuevas ideas, imágenes, acciones, lugares, descripciones. Abuse de nombres de flores, piedras preciosas, minerales, fauna, colores, sabores, etc. Busque material en imágenes oníricas, de pesadillas, de ensoñaciones, de humor sarcástico y de la pasión erótica. Abunde en énfasis y ornamentaciones, elabore y reelabore el texto una y otra vez. Abuse de fantasías, de imaginación y de alegorías, sin hacer correcciones racionales. Utilice las imágenes poéticas para expresar emociones, pero sin seguir nunca un razonamiento lógico. Use palabras poco comunes, arcaicas o modismos locales o de técnicas especializadas, use terminología científica, real o inventada, de la cultura de las artes y las de ciencias raras o de conocimientos específicos. Los textos deben ser en general breves y compactos, sin separación de párrafos, como la corriente de conciencia de un sueño o una pesadilla, o el monologo insensato pero maravilloso de un loco. El texto no debiera tener mas de 400 palabras, sobre 500 es demasiado extenso, bajo 300 es demasiado corto. Tenga siempre en mente los nueve rasgos que definen el neobarroco: ritmo y repetición; límite y exceso; detalle y fragmento; inestabilidad y metamorfosis; desorden y caos; nodo y laberinto; complejidad y disolución; “más o menos” y “no sé qué”; distorsión y perversión. Asuma que los temas de la literatura están hace mucho tiempo ya agotados, y en un universo donde todo está ya dicho, explicita o implícitamente, solo cabe cambiar las formas, el futuro, desgastadas estas, ha de ser peor. Por lo tanto, lo más importante, en todo este proceso creativo es privilegiar siempre el significante por sobre el significado. Es decir, importa más el como lo dice que lo que dice. El tema es algo secundario lo mismo que el argumento, y bien podrían no existir como tales, sino solo como semillas y rizomas del texto final. Vale.


Nota del autor.- Este texto tiene exactamente 400 palabras.

SOY EL QUE SOY


Soy geólogo de profesión, actualmente retirado, sin estudios formales de literatura, solo he sido un lector vicioso (y prejuicioso) desde niño, ya hace varios años, después de una vida escribiendo poesía llegué a la certeza de que ya todo estaba escrito, y comencé con la literatura experimental intentando y buscando (modestamente) nuevas formas de expresión, hasta dar con estas prosas que intento sean barrocas, y que se parecen mucho al lenguaje que necesito para escribir lo que necesito escribir. Mi búsqueda literaria personal va por el surrealismo y el neobarroco, en un estilo que los  fusiona en vocabulario y en imaginario, escritos en una prosa que aumente al máximo la intensidad emocional. Cada día que leo las decenas de poemas que se publican en Internet más me convenzo que el deber aquí y ahora es la exploración literaria, la búsqueda de la renovación en la poética, si no la poesía va a terminar como la novela, que está dedicada al mero relato de historias, entretenidas, pero sin ningún valor ni aporte a las Artes Literarias. Por otra parte, ya soy un viejo, escribo solo por el placer de leerme, no he publicado nunca ni es mi interés hacerlo en el futuro, eso me da una libertad ilimitada.



MI SURREALISMO NEOBARROCO


El Surrealismo Neobarroco es una corriente literaria cuyos rasgos principales son la deformación poética de la realidad por una acción fantástica descrita de un modo excesivamente recargado de imágenes, metáforas y adjetivaciones dentro de una narrativa breve y puntual. En sus textos la trama suele ser un aspecto secundario y hay un evidente predominio de la búsqueda de imágenes hermosas, maravillosas, asombrosas y siempre inquietantes, las que provienen de muy diversos campos del conocimiento. Hay un exceso de énfasis y abundancia de ornamentación, siendo claramente un arte "elaborado". La fantasía y la imaginación son evocadas en el lector, abusando del abundante uso de la metáfora y la alegoría, sin correcciones racionales, utilizando las imágenes para expresar emociones, pero sin seguir nunca un razonamiento lógico. Tiene una vocación libertaria sin límites buscando la exaltación de los procesos oníricos, del humor corrosivo y de la pasión erótica, concebidos como armas de lucha contra las obviedades de la literatura actual. Abunda en lo onírico, lo fantasioso a partir de objetos reales, la terminología científica, real o inventada, la cultura de las artes y las ciencias, y no es raro encontrar en estos textos el material de las pesadillas. Sus textos son en general breves y compactos, sin separación de párrafos, como la corriente de conciencia de quien describe un sueño o una pesadilla, o el monologo insensato pero maravilloso de un loco. Sus ancestros literarios se pueden encontrar en el Fíton  de don Alonso de Ercilla y Zúñiga, en el Aleph de Jorge Luis Borges, en Paradiso de José Lezama Lima, en El Otoño del Patriarca de Gabriel García Márquez y en Colibrí de Severo Sarduy. Es en resumen una orgía de imágenes que asombran, asustan, inquietan, maravillan, un delirio onírico hilvanado sutilmente mediante la sola palabra a la realidad, que todos ven burda y opaca y el poeta brillante y misteriosa. Posee una tendencia a las variaciones sobre un tema hasta su agotamiento, o en la búsqueda reiterativa de la perspectiva mas adecuada para su exposición. Está claramente más cerca del neobarroco cubano, que del realismo mágico. Su literatura tiende a ser, en la medida de lo posible, arcaica, barroca, rebuscada, demanda el asombro a través de la emoción, todo forma y poco o nada de fondo, predominio absoluto del significante por sobre el significados, capaz de crear un (o muchos) Universo caprichoso, ni siquiera paralelo, sino absolutamente diverso al Universo del infatuado escritor o del asustado lector. Esta literatura está, o lo más alejada posible de la brutal realidad, o interviene en ella poetizando sus miserias como si fueran burbujas de jabón, iridiscentes pero esencialmente inútiles. En fin, una literatura que pretende estar solo comprometida con la literatura, y a la que le basta, simplemente, con ser leída.


F.S.R.Banda, mismo 

ORIGEN


Postulo [de seguro plagiando] que los temas de la Poesía están hace mucho tiempo ya agotados, y acaso las formas de escribirlos también. Reescrituras, paráfrasis, hiperpoemas, centones, son febriles tentativas de romper la monotonía de la poesía vigente, de evitar el plagio inevitable. Miles, literalmente, de poemas abundan en innumerables, literalmente, paginas web, grupos de Internet, revistas concretas y virtuales, estantes de librerías y bibliotecas, y cada uno de esos poemas posee su intensidad y sus ripios, su pena y su esplendor, su valor como objeto estético y su precio como intimidad expuesta. En un universo donde todo esta ya dicho, explicita o implícitamente, solo cabe cambiar las formas, el futuro, desgastadas estas, ha de ser peor. El escritor y el poeta tienen el deber de buscar su voz, explorar todas las opciones de su arte, agotar con fervor las posibilidades de reflorecimiento, regeneración, renovación de  los misterios del Verbo. Vale.